Esta disciplina es de origen esquimal, quienes lo idearon como medio de transporte para poder atravesar las zonas de hielo frágil.
Con el tiempo se convirtió en un deporte que consiste básicamente en enfrentarse a fuertes corrientes de agua en una pequeña embarcación que tiende a volcarse.
Para practicarlo se necesita de una embarcación, el kayak, que puede albergar de una a cuatro personas y obviamente un remo. Se puede hacer en aguas bravas, que es la modalidad más riesgosa, o en aguas más tranquilas.